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El gerente de TAIGUA presenta la metodología aplicada en Terrassa en 2024 para calcular, de forma técnica y objetiva, la tarifa de equilibrio necesaria para garantizar el servicio del futuro.

En el marco del ciclo de conferencias de la asignatura Ingeniería y Gestión del Agua Urbana, impulsada por la Cátedra UPC-TAIGUA, el gerente de TAIGUA, Pere Mora, ha presentado la metodología de cálculo de la tarifa de equilibrio a largo plazo y su aplicación en Terrassa en 2024.

La idea central de la ponencia es que la tarifa no debe calcularse sólo a partir de las necesidades inmediatas ni de los costes de un ejercicio concreto. Es necesario definir primero qué servicio se quiere prestar a largo plazo, con qué niveles de calidad, continuidad, eficiencia y resiliencia, y determinar qué infraestructuras y recursos son necesarios para hacerlo posible.

A partir de esta definición del servicio, la metodología estima los costes futuros de operación, mantenimiento, renovación de activos e inversión. «Tarificar es planificar», resumió el gerente de TAIGUA, porque el cálculo obliga a relacionar las decisiones técnicas sobre el servicio y las infraestructuras con su sostenibilidad económica y financiera.

Para financiar estas necesidades es necesario proyectar también la demanda futura de agua. El modelo contempla la evolución demográfica, industrial y comercial, los cambios en los hábitos de consumo y la planificación urbanística, entre otros factores que pueden modificar los volúmenes previstos y los ingresos del servicio.

El resultado es la tarifa de equilibrio a largo plazo (TELP): un valor medio de referencia que permite cubrir, a lo largo del período de planificación, todos los costes necesarios para prestar el servicio definido. No es todavía la tarifa que aparece en el recibo, sino la cuantificación económica del nivel de ingresos que el sistema debe generar para mantener el equilibrio.

Pere Mora remarcó que este cálculo es esencialmente técnico y objetivo: parte de hipótesis explícitas, datos contrastables y escenarios de demanda, costes e inversiones. Esta base permite identificar de forma transparente la suficiencia económica que requiere el servicio y revisarla periódicamente cuando cambian las previsiones.

Una vez calculada la TELP, corresponde a la política municipal determinar cómo se distribuye esta necesidad de ingresos entre los distintos usos, cuotas y tramos de consumo. Es en esta segunda fase donde se decide la estructura tarifaria, de acuerdo con los objetivos sociales, ambientales y de equidad que quieran priorizarse, pero garantizando que el conjunto cubra la tarifa de equilibrio.

La metodología aplicada por TAIGUA en 2024 separa así dos decisiones que a menudo se confunden: primero, calcular técnicamente cuánto cuesta sostener el servicio que la ciudad quiere tener; después, decidir políticamente cómo se reparte este coste mediante la tarifa.

Esta mirada permite superar el corto plazo y vincular la política tarifaria a una planificación realista del servicio, las infraestructuras y las futuras demandas. «Una buena tarifa no paga sólo el agua de hoy, sino que garantiza la continuidad, la calidad y la resiliencia del servicio de mañana», concluyó Pere Mora.